Para qué sirven las crisis
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Para qué sirven las crisis

Es popularmente conocida la referencia que se hace a la crisis en el mundo oriental: se lo relaciona con que la crisis además de una dificultad, nos trae también una oportunidad.
Cuando estamos en medio de una crisis, sintiendo miedo, angustia y/o enojo, lejos está de nosotros poder vislumbrar alguna oportunidad. Nos recluimos, dejamos de lado muchas veces nuestras actividades diarias e incluso dejamos de frecuentar nuestros círculos sociales habituales. Y eso lejos de ayudarnos, nos encierra en nosotros mismos aún más, cuando justamente la propuesta que les traigo es hacer lo contrario.
No se trata de negar el momento de crisis, ni de hacer de cuenta que nada sucede, no. La propuesta es que en estos momentos se pregunten: ¿qué podría ser diferente? ¿qué otras posibilidades están disponibles para mí? ¿cómo sería mi vida en este momento transitando una oportunidad?
Estamos tan acostumbrados a tener todas las respuestas, que pocas veces nos hacemos preguntas. Y cuando las hacemos, inmediatamente queremos responderlas. Hacernos preguntas nos saca del lugar del “sabelotodo” y nos pone en el lugar de aprendices, es desde el lugar de aprendiz que estamos abiertos a conocer algo diferente, a pedir ayuda, a que alguien más nos enseñe y claro a estar permeable a las oportunidades que puedan aparecer.
Creer que lo sabemos todo y creer que nadie puede enseñarnos algo nuevo son dos limitantes muy frecuentes que tenemos las personas ante la oportunidad de aprender. Muchas veces cuando me encuentro con personas que están en este negación ante el aprendizaje y cuando me sucede a mi misma (sí, me pasa también) nos pregunto ¿cómo es posible que sepamos todo viviendo en un universo infinito?
Cuando estés ante una situación difícil, ante algo que no estés sabiendo cómo resultará, te aliento a que te preguntes ¿Qué otras posibilidades hay para mi? Y no te esfuerces en responder, la respuesta vendrá sola al poco tiempo, tal vez en minutos, horas o días, siempre aparece cuando estamos dispuestos a aprender. Si nos cerramos a ello, no vemos oportunidades sólo dificultades. Aprender nos empodera.

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