¿Enojad@ yo?
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¿Enojad@ yo?

¿Te pasó alguna vez sentir que ibas a explotar de enojo?

Las emociones no pueden controlarse. Es una reacción biológica del organismo ante lo que percibimos de una situación y es propia a cada quien. Es por ello que ante una misma situación podemos ver personas que se enojan al punto de ponerse coloradas y agitarse y otras completamente tranquilas, como si nada pasara. La percepción que tienen ante un mismo estímulo es diferente y también lo son sus reacciones.

Si bien no podemos controlarlas, sí podemos gestionarlas.

Las emociones nos muestran algo, nos traen información. Ante un enojo, puedo darme cuenta de que hay una situación que no estoy tolerando, que me cansa, que no estoy dispuesta a seguir viviéndola. Sin embargo, muchas veces el enojo me hace reaccionar, levanto la voz, me agito, mi corporalidad se transforma y después de toda esa reacción y una discusión con otro, me angustio y me digo: “la próxima no me voy a enojar, no me va a pasar nada, voy a hacer de cuenta que no me importa”. ¿Les resulta conocido? A mi me pasaba todo el tiempo, hasta que aprendí a gestionar mi enojo.

¿Cómo? Observándome ante esas situaciones. Comencé a registrar qué le pasa a mi cuerpo y noté que éste me empezaba a avisar cuando notaba una situación que no me estaba gustando, ante la que me iba a enojar. Cada uno sabe qué cosas lo enojan, más allá de los imprevistos que nos pueden suceder. Si bien no podemos controlar lo que hacen otros, el tránsito, el clima etc. sí podemos aprender de nosotros mismos.

La próxima vez que estés ante una situación que sabés que habitualmente te enoja, prestá atención a tu cuerpo y a las reacciones que tenés. Transformar este enojo explosivo en un enojo para poner límites sanos es posible y en vez de reaccionar constantemente y sentirte luego disgustado o triste por la reacción, podes aprender a responder a estas situaciones.

Para mí, fue liberador aprender a gestionar mis emociones. Claro que no es de la noche a la mañana, requiere aprender sobre uno mismo y en mi caso es un aprendizaje constante, ya que hay nuevas situaciones todo el tiempo.

Así como es posible aprender a gestionar el enojo, es posible hacerlo con todas las emociones.

¿Qué emoción te gustaría aprender a gestionar?

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